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para reflexionar

“El conocimiento no es suficiente hay que actuarlo, no es suficiente saber lo que hay que hacer, hay que hacerlo.”

 

Leonardo Da Vinci

 

Viendo un documental sobre Leonardo Da Vinci, observé la veracidad de unas anotaciones que había leído en un artículo de Horacio Marchand, en las que mencionaba las excelentes habilidades que el artista tenía, a través de una anécdota en la que Leonardo, cansado y aburrido de vivir en la zona de confort de Florencia, decide escribir una carta al entonces candidato a Duque de Milán, Ludovico de Forza. En dicho documento, Leonardo hace una presentación de su currículum, en la que hace un listado de sus talentos, que serían útiles activos al servicio del Duque.

 

En esta carta menciona a grandes rasgos lo siguiente.

 

Como Ingeniero militar puedo, en tiempo de guerra, diseñar enormes ballestas que sirvan para atacar, repeler, y vencer de manera contundente al enemigo, Mis conocimientos de construcción y arquitectura serán fundamentales para construir grandes torres y murallas que sirvan para proteger de diversos ataques de nuestros enemigos franceses y turcos el territorio milanés.

 

En época de paz, gracias a mis conocimientos artísticos, puedo edificar enormes esculturas que sirvan como majestuosos emblemas, muestras del poderío y la bondad del ducado.

 

Además para fines de la perseverancia y longevidad de la imagen del futuro Duque, puedo poner a sus servicios mis conocimientos y habilidades de pintor.

 

 

Fueron estas últimas líneas, en las que brevemente comentó que era pintor, las que más le interesaron a Ludovico, por lo que Da Vinci fue contratado para trabajar como artista.

 

Aunque entusiasmado por haber logrado su cometido, Da Vinci, sintió un poco de decepción, ya que su verdadero deseo era poner en práctica el arte de la guerra con su deseo de ejercer la profesión de ingeniero militar, cosa que no pudo practicar sino hasta muchos años después.

 

Después de 17 años de estar al servicio del Duque de Milán, Da Vinci debe mudarse debido a cambios políticos a causa de la guerra. Buscando trabajo en Venecia hace muestras de proyectos a personajes poderosos e influyentes,  sin embargo no es sino hasta que regresa a  Florencia, que logra colocarse en una cómoda posición de artista.

 

 

 

 

 

La analogía que nos deja este breve y pobremente documentado pasaje histórico, es que en 1483, cuando aún no se había descubierto el nuevo continente, Da Vinci ya había diseñado lo que en nuestra actualidad conocemos como Cover Letter, el documento en donde nos presentamos como profesionistas y tratamos de hacer labor de convencimiento para conseguir el trabajo ideal, ese que tanto anhelamos, ¿cómo haríamos entonces, para alcanzar los logros que obtuvo Leonardo?

 

Empecemos a hacer un análisis de las acciones de este personaje de renombre y encontraremos que por lo que más se le recuerda es por su obra, sin embargo, la mayor parte del tiempo al que dedico su vida fue a hacer bocetos, raros experimentos, presentaciones de proyectos y labor de convencimiento. Leonardo Da Vinci era un excelente expositor, un vendedor nato.

 

Da Vinci supo hacer una prospección correcta, al seleccionar a su mercado meta, en este caso personas de linaje e influencia a las que pudiera hacer la venta de un proyecto que realzara la grandeza de aquéllos para quien trabajara, gracias a que supo hacer una presentación de sus habilidades y dio en el clavo al mencionar una que satisficiera  una de las necesidades de estos burgueses, al fin y al cabo, la vanidad es la debilidad de sus clientes potenciales, lo que le permitió ejercer su práctica artística. 

 

 

¿Cómo harías tú una carta como la que hizo Leonardo Da Vinci?

 

 

 

 

 

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